
Además para decirles dos cosas:
- Martha me visita este fin, yuju.
- El sábado pierden las aguiluchas.
Después de eso escribiré algo más. Por lo pronto sólo esas dos cuestiones ocupan mi mente.
Sin más.
Le seguimos luego.
Apuntes para mis cuates actuales y los que se anexen.

Les plático que cuando estaba en la escuela Jollete se esforzaba por mostrar su talento y cantar a la menor provocación, así fuera cualquier clase o la cafetería escolar.¿En serio canta así? - Me preguntan todos.
No cantaba tan jodido. - Les respondo.
Muchas gracias a todos, a los maquillistas a las peinadoras. Sin ustedes no hubiera podido hacerlo.

Y lo más importante conservar esas amistades, independizarme de mi familia y ver a Martha cada noche después de trabajar. Autlán estaba en mis espectativas lejanas.
Efrén:
Si se te hizo raro lo del rinoceronte chiquito, recientemente tuve otros sueños de ese talante.
Soñé que estábamos en una especie de atrio de iglesia (alguna banda de la escuela), y de repente entre un montón de basura cerca de la escalera de ingreso, encontré una mosca gigante muerta… como del tamaño de un gato.
Marthuchis traía cámara y pensé inmediatamente en hablarle para que le tomara una foto, voltee y vi una chava muy parecida a ella, así cagadita pero un poco más delgada y con la nariz más fina, y le digo:
─ ¡Estás igualita a una amiga! ─
─ ¿En serio? ─ Me contestó como dudando.
─ ¡Hey, Marthuchís! ─ Le llamé.
Estaba platicando con quien sabe quién, lo dejó y fue hacia donde estaba yo.
─ Mira encontré a tu hermana perdida ─ Le dije.
─ ¡Ay, neta!─ Dice como alegre y asombrada.
─ No, pero a ver, tómale una foto a esta cosa─ de indiqué señalando donde estaba la Mosca Gigante.
─ ¡¿Ay, qué es eso?! ─ Exclamó Martha sorprendida.
─ No sé como que una mosca gigante ─ Le respondí
En eso llegaste tú.
─ ¿Qué hay?, ¿Qué haciendo? ─ Preguntaste.
─ ¡Mira esa chingadera! ─ Te dije señalando a la Mosca.
─ ¡A la Verga! ─ Exclamaste y se le medio desprendió la cabeza.
Martha le tomó las fotos, y en eso llegaron unos cholillos como de secundaria, y empezaron a patear el cadáver hasta que lo deshicieron. La doble de tu señora como que puso cara de “¿Qué pedo con estos?”, y se volvió a leer un libro que traía en las manos. Después de eso nos fuimos los tres por la escalera dejando a la homónima en su lectura.
¿Qué te parece?
Atte:
Miguelonsh.
