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lunes, febrero 01, 2010

No soy cliente VIP

Este post estuvo inspirado por otro que escribió el Guffo. Y por todo el cagadero que se traen con el Cabañas.

Yo la verdad, nunca he sido cliente VIP de ningún lugar. Ni cuando era reportero, ni ahora que coordino el noticiero (ahí están las estadísticas) más escuchado de la zona costa Sur de Jalisco, ni cuando conduzco programas, ni cuando tengo más de seis años escribiendo en periódicos. Ni cuando deGrana está en putiza y es el sitio (ahí están las estadísticas) más visitado de Autlán.

Nunca fui cliente VIP ni cuando estuve casi un año en televisión. Ni porque escribo este blog que leen 1 000 000 persona s

Eso a pesar de que otros conocidos y colegas, según ellos "menos famosos que yo", sí se pasean por los bares y restaurantes como semicelebridades y "van a pistear a El Grullo, porque aquí todo mundo los conoce".

Me parece tan fantoche aquí y en cualquier lugar los antros con cadenero, las chelas carísimas.

Ahora hay un argumento más grande para seguir igual. No me van a dar un balazo en la cabeza en un Bar famoso por pelearme con otro igual de pedo que yo. Por lo menos, no en un bar VIP.

martes, enero 26, 2010

El Tomy y los tamales

El fin de semana se casa Tomás, un amigo y compañero de la universidad de amigos cercanos con quien he podido platicar algunas veces gracias a eso. En fin. Lo de la boda viene a cuento, no sé, el caso es que explicaba ese episodio y recordé la anécdota de Tomás que más divierte. Y pensándolo bien es más bien un chiste local.

Mis compas fueron durante la universidad un auténtico carnaval lleno de fiestas y desmanes. Yo más o menos también, pero de a poco me hice más ñoño y aburrido y creo que ellos podrían dar fe. Uno de esos días en que yo ya trabajaba en Autlán de regreso de la universidad, me encontré al Chilango un viernes en la noche y pensé que era legítimo unirme a la fiesta.

- Vente a la imprenta del Tomás, ahí llevan el cotorreo.

Le caímos y mientras prendimos la tele con Sky.

Pensé que como en otras ocasiones al poco llegarían Jorge, Mario, Fabián, con un cartón de cervezas y carne para asar.

En su lugar llegó sólo Mario con una bolsa a la que no le pusimos mucha atención.

Seguimos viendo la tele. Todos enlevados. Hasta que hubo dos interrupciones.

La primera fue del Chilango quien dijo que tenía hambre. Empezó a repartir el contenido de la bolsa que llevó Mario. Tamales y Atole.

Seguimos con la tele.

La segunda interrupción fue la mía, cuando luego de terminar mi tamal y mi atole (hasta entonces) me levanté indignado.

"¡Qué clase de parranderos son ustedes que en viernes en la noche ven telenovelas con tamales y atolito, en lugar de fútbol y cerveza!"

Y como que se agüitaron y fuimos por una botella.

viernes, enero 22, 2010

La muela del juicio

Espero no retractarme al rato, pero mis primeras impresiones con respecto a la mítica sacada de las muelas del juicio me parece un tanto exageradas. No me hago el valiente nada más porque sí. La operación duele, como cualquier otra extracción. La encia queda un poco más lastimada que en otro procedimiento, pero tampoco es para morir.

Comí y no quedé con hambre. Chayote cocido y caldito de pollo. Suavecito, pero aquello de comer con popote durante una semana ¡baaah! sospecho que mi doctor es una reata.

En fin, lo que sí es que tengo el cachete inflamado. La verdad es que podría ponerles una foto mía en este momento para mostrarles mi cachete. No le encuentro sentido porque me encontré otro cachete que es igualito al mío ahorita. El de Kiko. Nada más quítenle la cara de imbecil y ese soy yo.

En fin, espero no tener que retractarme. Voy a descansar el fin de semana. Así que espero que EU no invada Chiquihuitán, o que Emilio venga a emborracharse al Nápoles, pa descansar agusto. Lo demás, bien puede esperar.

Por cierto que me contaron un chiste muy malo:

Imitación chafa de Teo González: "Güey, que te vas a volver loco y ya no podrás ser abogado".
Yo: ¿Por?
Imitación...: Pos porque perdiste el juicio. La muela del juicio...

Ah ya vámonos.

sábado, enero 16, 2010

Consejo

Deje de sufrir. Ya no más cachetadas de su mujer si usted le dice a ella Gorda.

La siguiente vez, tómela con cariño de la cintura, trate de levantarla y dígale amorosamente:

"Perdón mi amor, cada día que pasa soy menos fuerte".

jueves, enero 07, 2010

Dos errores garrafales

La humanidad ha cometido muchos errores garrafales. Pero hay dos que me son en particular muy molestos.

1.- La desaparición del Vocho.
Algún maldito capitalista neoliberal consideró que el Vocho era un peligro para los grandes intereses y que por comprar pintorescos, funcionales y económicos Vochos, todo mundo iría a consumir las horripilantes Hummers, pero tómala, que no. Es una lástima que este vehículo haya sido sacado del mercado. Voto por el presidente que prometa regresarlo a la circulación!!



2.- Dejar de usar sombrero.
El sombrero es una prenda de vestir tan necesaria y amable, que cuando el clima es frío, con sombrero se siente menos, lo he podido constatar y cuando hace calor, cubre del sol y evita cánceres en la piel y todo eso. Además no se trata de que todos usemos sombrero de charro o de ala ancha, hay sombreros de ciudad, elegantes, discretos, pero ya no está de moda. Es una pena.

Que errores tan más grandes.

domingo, diciembre 13, 2009

Sería un buen negocio

En la posada del sábado a Martha y a mí nos tocó llevar las piñatas.

Hey gente capitalista y emprendedora!!: pongan una tienda que venda palos para quebrar piñatas, serían los únicos que venderían el producto y seguro lograrían un monopolio más cabrón que el de Slim.

Neta. Haganme caso y serán millonarios y cuando pongan su tienda de palos pa quebrar piñatas. Ustedes avísen.

Nota extra: A todo aquél gañán o gañana que quiera colgarse del mío -post- para alburear, sepan desde ahora que soy el chico temido del barrio, del mismo barrio donde vive Doña Rosa, la que vende mangos, así que aguas.

viernes, diciembre 11, 2009

Lean aquí y aprendan cómo funciona un disco duro

Soy un inútil usuario de computadoras. Pico botones y las compus hacen lo que quiero (normalmente escribir letras, guardarlas, hacer más chicas algunas fotos, no más), pero no tengo la más remota idea de cómo ocurre lo que ocurre.

Afortunadamente tengo un compa que es computito. Fabián sí entiende porqué pasa lo que pasa en las computadoras. Debo agradecerle que hace esfuerzos grandes por explicarme en lenguajes que yo entiendo.

Ayer, sin más, estábamos transfiriendo un archivo muy grande en una computadora y la ventanita que sale y que muestra el proceso decía de repente: "Faltan 18 minutos" y más al ratito: "Faltan 19 minutos" y yo pensé que el tiempo corría al revés y que en lugar de avanzar íbamos de retraso.

Luego Fabián me explicó algo así como que la taza de transferencia era una aproximación estadística calculada por no se qué algoritmo. Puse cara de que entendí y que sabía de qué hablaba, pero además de computito es inteligente y me dijo:

"Mira güey. Un disco duro es como una caja con muchas cajitas. Y tú la debes de llenar con un chingo de canicas. Entonces lo que haces es buscar cajitas vacías. Si se encuentra muchas seguidas vacías, la taza de transferencia es más rápida y se tarda menos. Si no encuentra cajitas vacías, entonces las canicas le sufren más y te dice que se va a tardar más".

Cuando tenga un hijo y le deba explicar el funcionamiento de los discos duros. Usaré la misma metáfora.

martes, marzo 17, 2009

Un tipo enamorado

Frente a mi casa vive una señorita que tuvo un hijo de un tipo igual de adolescente que ella. Contrario a muchas historias estos dos amenos personajes no fueron obligados a casarse, o quién sabe qué pasaría. El caso es que no viven juntos, para el pesar del enamorado padre del bebé, quien sigue prendido de la adolescente madre de su hijo.

Pero algo raro pasa. El amor no corresponde siempre.

Ha sido más o menos frecuente que ronde por la casa, que aproveche que la mujer salga con el niño a la tienda para saludarla a ella y darle un beso a él.

Anoche por ejemplo, me quedó claro que el adolescente tiene problemas con sus técnicas de reconquista. Aún padezco sueño por su idiotéz.

Era la hora del ánima cuando yo con no más de una hora de sueño escuché unos gritos desgarradores en la calle. Era el personaje en cuestión del que desconozco su nombre pero que me he acostumbrado a escuchar su voz. Sin embargo anoche sonaba a alcohol, a varias horas consumiendo cerveza o mezcal o lo que le hubiera alcanzado.

Iba en una camioneta. Y le gritó: "Te voy a poner música pa que estés contenta"

La serenata, que en ese momento yo esperaba cursi y tierna, fue la combinación de un acordeón y una guitarra con una voz aguardientosa que narraba las aventuras de un narco para llevar kilos de coca a unos compinches en Tijuana; el arrabal musical no me es desconocido, pero esa canción no la reconocí.

Aún así creo que declarar amor a gritos fundido con simulaciones de disparos de cuerno de chivo, es la mejor manera de espantarle el sueño a los inocentes vecinos y las ganas de volver a la madre adolescente.

A ella la imaginé tapándole con las manos las orejas a su hijo, rezando porque ese amor narcomusical, no alterara el sueño del niño que según me he enterado por los gritos de otras noches, tiene los ojos del abuelo paterno y fue concebido una noche de amor y luna en una playa con el fondo musical de una balada de la banda El Limón.

jueves, marzo 05, 2009

Ya no les debo, cabrones.

Durante los últimos años de mi vida imaginé el martes pasado.

No sabía yo que ese día soñado sería el martes, pero fue. Imaginaba que ese día tendría derecho a caminar como torero partiendo plaza. Que andaría por la calle con una sonrisa de oreja a oreja y que quien me viera no tendría más remedio que preguntar:

"¿Qué onda Caon, porqué tan contento?"

A lo que yo más orgulloso aún podría contestar:

"Es que ya no les debo a los cabrones".

Hace casi diez años que decidí que estudiaría Ciencias de la Comunicación, un tipo pueblerino e inocente tuvo que darse cuenta que la vida era algo más que la UdeG y que la Normal de Ciudad Guzmán. Supe además que la educación es carísima y encontré en los programas de becas algunas esperanzas que al final se cumplieron.

Supe también desde ese momento que el crédito de la mitad de la carrera en el Iteso, no sería un trompo fácil de echarse a la uña. Cuatro años cuando salí, con pagarés que en ese entonces eran una fortuna y que casi estaba seguro que no podría pagar. Hubo días muy complicados, como imagino todo el mundo, la cantidad de a poco se redujo y el martes fue el día en que no quedó más remedio que decir: "Ya no les debo, cabrones".

Y resulta que la mayor satisfacción fue terminar la fila de media hora que hice en el banco. Resulta que sí me sentí contento, pero tampoco fue una emoción equiparable a la graduación, o a la titulación. No sé, dicen algunos que me estoy haciendo de piedra... yo digo que no.

Cuando vi el recibo y luego en la cuenta final, veo que pa terminar por completo me faltan siete pesos. Tendré el orgullo de pagarlos en efectivo y en caja, como pa recordar y ver qué es distinto a hace ya diez años que visité esos lugares por primera vez.

Quizá me encuentre a otro pueblerino que como yo en aquel entonces, me vea y piense mil cosas, imagine muchos escenarios, esté consciente del esfuerzo y no tenga la certeza de si algún día él irá a recoger su título y a decir gracias, adiós.

Si lo viera le diría que ni se apurara. Que por más que imagine ese día, no tendrá más color que cualquier otro día gris. Lo formativo es el proceso. Lo mágico está en los años. Eso no es ningún secreto, todo mundo lo sabe.

Creo que fue un trato injusto, la carrera me dio un modo de vida y yo apenas el precio de dos coches austeros y nuevos.

Después de todo creo que sí estoy orgulloso y contento, no tanto como pensé que lo estaría o capáz que lo seré completo cuando pague los siete pesos, no sé... sólo sé que merezco una cerveza.

sábado, agosto 02, 2008

Dormí diez horas

Dormí diez horas y no recuerdo cuándo fue la última vez que dormí tanto.
Soñé que competía en una carrera con obstáculos tipo Rally extremo. Que tenía que correr mucho, nadar, conducir vehículos exóticos, disparar pistolas de gotcha, descolgarme por paredes y meterme en túneles.

No recuerdo cuándo fue la última vez que dormí tanto. Normalmente duermo entre cinco y siete horas al día, pero ayer se dieron las condiciones.

No hay reflexión al respecto. De hecho lo único relevante del hecho es su naturaleza extraña y rara.

Saludos

sábado, julio 19, 2008

Por lo menos para eso

Tengo la absoluta certeza de que tengo corazón.
Porque duele.

lunes, julio 14, 2008

El renacer de una planta

Mi papá es un señor a quien admiro y quiero mucho. Creo que él siento por mí por lo menos uno de los dos sentimientos. Pero estoy casi seguro que hay algo en que nos caemos mutuamente gordos. La jardinería tiene la culpa.

A él le gusta plantar flores, podar el pasto, buscar tierra buena, removerla, juntar basura y demás cosas. A mí todo eso me aburre, me llena de flojera y me saca ampollas en las manos.

A veces le ayudo a podar el pasto, a recoger el zacatito, pero es más por solidaridad y compañía, que por que me guste el jardín.

Recientemente en un espacio dentro de la casa puso un jardín. Mientras no salían de vacaciones estaba a toda madre: curiosito, flores coquetas, plantas chidas. Cuando se fueron a pasar unos días en Jalpa, me di cuenta que las plantas eran muy maricas y había que regarlas todos los días.

La semana pasada llovió así que no me ví en la necesidad de perder 20 minutos todos los días regando flores. El fin de semana me fui a Guadalajara, la casa se quedó sola y no llovió. Cuando regresé había por lo menos tres plantas todas apachurradas, marchitas, con las hojas sobre las piedras y sin brillo.

Actúe en contra de mi naturaleza y pasé 25 minutos con una manguera y agua regando las plantas. Asumí que mi regada ya tardía era más un acto funerario pero tenía por lo menos el compromiso moral de intentarlo. Me fui a dormir sin recordar las plantas y sin cargos de conciencia.

Hoy que me levanté las plantas que daba por muertas estaban vivas. En tres, salvo algunas hojas cafés que se habrán de caer, no había señales del mal fin de semana que pasaron ahogandose se calor. La otra ahí la lleva.

Fue una sensación extraña para mí. Me sentí bien. Inténtelo si tienen oportunidad.

El renacer de la planta. Lo tomo como un contundente mensaje de esperanza.

jueves, enero 17, 2008

Antojo

Cuando corría y me cuidaba como nena para ganarle a Poncho: moría por comerme media pizza de la Pitzeria La Luna, una Autlense con mucho chile. Y no podía, luego no se me antojo.

Llevo dos semanas de tratamiento dental, en próximos días seré un adolescente con frenos, ja. Me han hecho extracciones.

Espero que el antojo, así de grande como lo tengo, de Torta Ahogada, me dure un par de semanas más.

Snif.

lunes, enero 14, 2008

Liz Vega y yo.

Este post está lleno de verngüenzas, la primera es que es el primero del año, pero la verdad es que con deGrana y un montón de cosas, poco me había podido ocupar de este mi amado, respetado e idolatrado Blog.

La segunda vergüenza nació anoche en mi sueño, lo tengo que contar, ahí les va:

Resulta que yo me fui de mochilazo a Europa (deseo reprimido) y que en Madrid, llegué a la casa de un compa, que no me acuerdo quién era y me aceptó como su inquilino temporal en un pasillo de su departamento donde podría yo poner mi bolsa de dormir y descansar los ratos que no anduviera en la calle tomando fotos, entrevistando gente, visitando museos y bebiendo alcohol "de marcha" pues.

El punto es que sueño al fin, mi compa este era novio y vivía con la ya señora (¿porqué lo sé?) cubana, actriz de telenovela de Televisa Liz Vega. De acuerdo a declaraciones de sus ex novios que he leído en las revistas que hay en la casa de Fabián, pues la mujer dice: "cambia de amor cada semana".

Será por eso que en un momento de mis sueños que Liz Vega y yo estábamos solos en la casa de mi compa la cubana me coqueteo, yo lo acepté como broma, las bromas dejaron de serlo cuando me dijo algo más atrevido, pero con el mismo significado de : "Vamos a ponerle Jorge al niño".

En ese momento yo me negué y le dije: "No, porque eres novia de mi compa y porque yo también tengo novia".

Y desperté con la pinche vergüenza y el mal sabor de boca que dominan hasta mis sueños. Chale.

miércoles, diciembre 26, 2007

Me repetiré hasta el cansancio

Es tanta mi fé,
que aunque no tengo jardín,
ya compré una podadora.

A ver si lo logro.

miércoles, noviembre 28, 2007

Sólo tres pasos

Hoy descubrí que del cielo al suelo hay sólo tres pasos.

Fui a una casa a hacer una entrevista. Mi entrevistada es una señora con anteojos.

Yo: Buenas tardes. ¿cómo está? Soy Carlos Efrén Rangel. De Radio Costa.
Señora: A mucho gusto. Trabajas en la radio, te ves muy chico para trabajar ahí en lo que haces.

Fui al cielo, caminé de la entrada de su casa a la sala (tres pasos) donde me vió.

Señora: Ah no es cierto, ya vi que no eres tan joven.

Snif, regresé al suelo.

lunes, noviembre 05, 2007

Mis sobrinos


Ella es mi sobrina Polina (Paulina), y la quiero. Es difícil de explicar el cariño que se siente por personitas que por la vía de los hechos el lazo sanguíneo es mínimo. Compartimos si acaso el 20 por ciento. Tengo cinco sobrinos, a dos casi ni los conozco pero dentro de quince días (que torea José Tomás en Guadalajara) los tendré a los cinco en mi casa. Yo creo que veré la corrida por la tele y diferida.

Me caen re bien los chamacos. Son realemente re chistosos, me gusta que me pregunten cosas que no sé y que se rían cuando les pico la panza, que los pueda sobornar con una paleta para que me den un abrazo o un beso y que si los mando por pasta de dientes a la tienda creen que soy una gran persona si los dejo quedarse con el cambio que les servirá para que jueguen maquinitas 5 minutos. Me cae re bien que vayan conmigo cuando su mamá los regaña, o que cuando me los "encarguen" y ellos tomen mi mano, me hace sentir re importante.
Y me emociono. Todos son un juguete muy bonito.
Pero luego los cabrones lloran, hacen berrinches, le pegan a sus hermanos a otro niños, lloran y no dicen qué les duele, no me quieren abrazar, se hacen pipi en los pantalones o de plano, no los aguanta nadie. O como Polina, que ya regrandota la van a bautizar y no camina y pesa mucho y cansa si la abraza uno mucho tiempo. Ja.
Entones agradezco que mis sobrinos sean como un juguete. Cuando están bonitos los quiero, los cuido y juego con ellos. Cuando no se los entrego a sus papás y la diversión continúa.

lunes, octubre 29, 2007

De cómo ser joto con estilo

Un sector social son los putos o jotos, y otro sector son los compañeros homosexuales a quienes yo respeto ampliamente, envió mis saludos y mis ánimos por considerar que la diversidad hace fortalezas.

Siempre consideré que a los jotos había que tomarlos poco en cuenta: amanerados,afeminados, presumidos, triste imitación de lo bello que es la mujer. En fin, resulta que las locas siempre me parecieron un espectáculo grotesco, hasta el viernes pasado.

Miguel Bosé es una reina, tiene un vozarrón y el cabrón es poeta. Tiene la facultad de contar historias con la música y las más las acompaña con letra. Viste impecablemente. Habla como un intelectual de esos con quienes beber un whiskie es la cosa más divertida del mundo y por si fuera poco, logró reunir a un montón de mujeres histéricas (y guapas) que se pusieron de acuerdo para corear canciones y para mover las manos. Hombre, su escenografía es de grandes.

Miguel Bosé es una reina. Se pasó la mitad del concierto moviendo el trasero para que el público, y la otra mitad contoneandose cachondamente que tuve que gritarle: "Papito" fue la única cosa que grité que no me voltearon a ver feo. Ahora me enteró que así se llama su disco y que por eso no me crucificaron con la furia de su mirada. Grrr.

Esos moviemientos femenimos, ese mover el trasero, está lejos de ser gracioso (y por momentos vulgar) como Juan Gabriel. Este cabrón tiene estilo, tiene porte, tiene elegancia y pasa a ser automáticamente el único joto (no sé si sea homosexual, pero de que es una loca lo es) que admiro, respeto, aprecio y aplaudo.

Ay cabrón, me supe dos canciones y me gustó mucho Sevilla, me cae que nunca la había escuchado. Entramos en chinga a la VFG pero casi llegamos a Chapala pa vida de dar vuelta.

La neta me la pasé a toda madre. ¿Quieren saber si el gasto se convirtió en inversión? ¿Si se me puso la piel chinita? ¿Si me sentí más enamorado?

Ya ahh, eso vayan y pregúntenselo a Origel o a la Chapoy, aquí hablamos de cosas serias.

martes, octubre 16, 2007

"¿En qué se lo gastaron ustedes?"

Este post tiene dedicatoria a mi amigote (es que está regrandote el canijo) Enrique Arrambides, quien en un comentario que realizó en este post, me despertó esta reflexión, y me hizo recordar una frase terrible, malévola y certera:
El hombre pone, Dios Dispone, llega la mujer y lo descompone.
Gracias pues mi hermano por ese comentario.

Resulta que lo hizo en el post en que le anuncié que Poncho ya me pagó la apuesta que le gané por que al final bajé más kilos que él, recordaran ustedes gente que lee este blog cuando n o tiene otra cosa mejor qué hacer, que Poncho -_- y yo apostamos a cien pesos el kilo perdido.

Fueron testigos de mis reflexiones producto de mis desmañanadas para correr, el orgullo de primero trotar 10 vueltas, 12, 15, 17 hasta por muchas semanas correr 25. Luego comenzar a bajar el tiempo hasta lograr en la última carrera un tiempo que a mí me hizo felíz, que ameritó muchos esfuerzos.

Fueron también testidos de cómo cambié mis hábitos de comida y como por algunas semanas y en algunas circunstancias me convertí en una auténtica nena que cuidaba mi figura, (ajua).

Todo esto estimados amigos lo hice con un esfuerzo personal enorme, enriquecedor pero grande. Cuando corría me motivaban muchas cosas: mejorar los tiempos, distraerme y por supuesto ganarle a Poncho y con lo que ganara comprar cosas que premieran mi dedicación: unos tenis nuevos de marca bien chidos, pesas para no ir al GYM, libros, cine, películas, ropa, zapatos, algo meramente que oliera a premio. Cuando Poncho me pagó me vi con poco recursos en la bolsa y agradecí que halla cumplido al final.

Total que ya imaginaba el color de la camisa que compraría, la botella de Whisky caro que podría degustar cuando Martha me advirtió, quería ir al concierto de Miguel Bosé, mentí diciendo que no me gustaba, que el cabrón es puto y que yo no pagaría por verlo, que estaba muy lejos, que un día después es la boda de mi tío en Jalpa y que no alcanzaríamos a llegar, y uno a uno, tiró todos mis pretextos a la basura.

Entonces tuve qué negociar. El concierto sería algo así como su regalo de cumpleaños, fecha en la que siempre me meto en problemas debido a que tres días después cumplimos años de novios y los regalos para un reportero principiante que no cobra chayotes son honestamente un artículo suntuario.

Entonces le pedí a Fabián que me comprara los boletos para Bosé en ticketmaster, y hoy me llegaron.

También hoy me llegó el comentario de mi amigote (además de grande es mi amigote por lo que lo estimo mucho al canijo) en donde atenta e inconcientemente preguntó luego de describir en qué gastaría él el premio: "¿En qué lo gastaron ustedes?"

El término de segunda persona en plural: USTEDES, me hizo pensar que incluía a Martha en ese comentario, ella había escrito un comentario antes. Y me movió un poco el tapete.

¿Porqué Martha decidió en qué gasté el premio de MI esfuerzo? ¿Porqué en plural si el cansancio de horas y horas de correr fue MIO, sólo MIO? ¿POrqué ustedes si quien se lo ganó fui yo, sólo yo?

El hombre pone, Dios dispone, llega la mujer y lo descompone.

Al final dudo mucho que lo que Poncho me pagó me ajuste si quiera para llevar a Martha a ver a Bosé, y saben qué es lo mejor de todo amiguitos (Y amigote) que pese a todo soy inmensamente feliz.

Mis zapatos, los accesorios para la bici, el whisky caro, todo se puede ir al carajo. Darle el fruto de mi esfuerzo a Martha me da más satisfacción que cualquier otra cosa, ahora quizá el precio me parezca alto, pero estoy seguro que cuando la vea contenta y orgullosa, sonriendo y cantando canciones que no me sé, se me pondrá la piel chinita, la voy a abrazar y reafirmaré que por que la amo, puedo correr muchos meses más, y entonces tomaré el teléfono para hablarle a Poncho y proponerle otra apuesta estúpida, ganarle y comprarle algo a mi novia.

Amigote: NOS los gastamos en el concierto de Bosé, y eso me hace muy feliz.

viernes, septiembre 28, 2007

¿Será que me hago viejo?

Me he sentido viejo tres veces en la vida.

Momentos específicos y reales, cuando me salió la cana brinqué de gusto, cuando un niño me dice "señor" en la calle se me hace normal y me importa un carajo, no eso no.

Momento UNO. Viajaba yo en un auto de Ciudad Guzmán a Autlán hace como seis años, prendí la radio y no recuerdo en qué estación el locutor dijo: "Y ahora una canción del recuerdo con ustedes de La Onda Vaselina, Te quiero tanto, tanto" Chingue a su madre. Recordé que con esa rola yo enamoraba adolescentes con mi guitarra en la secundaria y la expresión canción del recuerdo me hizo sentir viejo.

Momento DOS: Días después de ese incidente llegaba yo a mi casa cuando ví a una vecina con su novio afuera, eso sería normal e intrascendente pero mi vecina era: "La niña de Doña Lupe", Mariela, una muchacha que cuando llegué a esa casa y la conocí, tenía cuatro o cinco años, y luego diez años después ya está afuera de su casa, de la mano con un tipo, caí en cuenta que la "Niña de Doña Lupe" había crecido y que seguramente yo también.

Momento TRES: El último mes. A principios me llegó una revista que resumía "Los diez mejores bares de Autlán" puta y yo siempre dije que no más había tres. Resulta que no conozco ni a cuatro ¿Porqué ya no salgo? me pregunté y me sentí viejo. Luego en la fiesta del 15 de septiembre había mucha gente conocida, bailando, bebiendo, pasándola a toda madre y aunque conocía al 60 por ciento de la gente que estaba ahí me sentí fuera de lugar. Para acabarla cuando Martha me pasó las fotos, me dí cuenta que en ninguna, pero en ninguna tengo ya cara de niño, esos chiripazos que me hacían ver grande en la prepa, o luego los chiripazos recientes que me hacían no verme adulto se acabaron. Miren esta foto:



Crecí con la música en Casetts, por eso tengo la ligera sospecha de que el LADO A de mi casset está a unos años de terminarse.

Y aunque lo parezca, no me genera tristeza.